View Larger Map Aunque nací en un hospital de la capital, Palencia, considero mi lugar natal, este pequeño pueblo de Tierra de Campos: Villada. Cabe resaltar de él que, en la Plaza Mayor, estaban las primeras instalaciones de las famosas, gracias a su lema, ” Y el toro dijo al morir: siento dejar este mundo sin probar Pipas Facundo“; secaderos y tostadoras ocupaban la trastienda de los amigos de mis padres, Lola y Facundo, donde nos vendían un cucurucho de papel de periódico, de los de entonces, por 2 reales.
Siete felices años transcurrieron en estas tierras, donde aprendí a liberarme de la pecina de el Río Sequillo, que por allí pasaba, y de las manos de mi madre cuando llegaba embarrado hasta las rodillas; aprendí a rezar al único dios, formando firmes filas con las monjas, para ver en el jardín, el primer audiovisual que recuerdo, casi no se veía aun la TV, ” Historias de Vida y Luz”, unas grandes láminas en color, sobre las cuales, una monja nos narraba La Biblia. No tengo muchos recuerdos, pero hay una anécdota muy divertida que quiero contar. Después de una barrabasada de las mías mi madre me encerró en un balcón que daba a la calle, Claudio, mi vecino, tenía un camión y cuando llegaba a casa me vio en el balcón, se subió a la caja, rescatándome de las frías y solitarias alturas de mi temporal prisión. Me llevó a su casa y me dio rosquillas y vino sobre la puerta de la gloria. Cuando mi madre fue al balcón y vio que yo no estaba, se enfadó, todavía más, creyendo que me había escapado. Con los nervios al borde del colapso y, al mismo tiempo, angustiada por la preocupación, yo no tenía más de seis años, mi madre apareció en casa de los vecinos preguntando por mi… Y aprendí lo que es la lucha de contrarios, el amor-odio, el que quien bien te quiere te hará llorar. Desencajada, me abrazaba y me daba azotes en el culo, a la vez, lloraba y reía, me reprendía y me perdonaba. Los vecinos, que me querían mucho, terciaron y con una rosquilla más para mi, y una copita de anís para mi madre esta historia quedó como una de las anécdotas familiares más contadas.
Me fui de Villada como llegué a los dos días de nacer, en coche, un seiscientos me trajo y un cuatrolatas me llevaba a un destino desconocido. “Un pequeño paso para la humanidad un gran paso para mi” Villada org
“…nocturnidad, independencia a cualquier precio: “El hombre poderoso en el poder sucumbe… el que busca el placer, en los placeres. Y así sucumbió el lobo estepario en su independencia… en medio de la libertad lograda se dio bien pronto cuenta Harry de que esa su independencia era una muerte, que estaba solo. Porque ya resultaba que la soledad y la independencia no eran su afán y su objetivo, eran su destino y su condenación.”
El Lobo estepario. Hermann Hess.
Corrían los años setenta, tanto como el 14-30 del que disfrutábamos los fines de semana levantando polvo por todos los caminos de la provincia de Toledo, en nuestra particular “road life” del wekend. Mientras rodábamos, oíamos, en un “loro” cojonudo, posiblemente robado por encargo, en cualquier barrio de Madrid, a los Status Quo el disco Dog of two heads y nuestra canción preferida Gerdundula, AC/DC, y otros duros, pero cuando volvíamos del Time to fly nos poníamos la cinta del melenudo de la armónica que no necesariamente nos ponía “BlUeS”.
Sin duda, aquellos “viajes”, prepararon nuestras orejas para lo que se nos avecinaba en la siguiente década, el BlUes coloreó nuestros tímpanos blancos y un multicolor abanico de sensaciones nuevas se abrió delante del 14-30. Por el espejo retrovisor, solo veríamos ya, una nube de polvo y nunca más miraríamos atrás.
Mis gustos musicales han variado mucho a lo largo de los años, pero desde esa época tengo a Mayall como “el Padre de Dios“
A sus 75 años, con más de 50 álbumes sobre sus espaldas el guitarrista John Mayall visitará Segovia de la mano de los hermanos Santana el próximo día 16, en lo que según pone en la entrada será el “lastTourinternational”.
Mayall es uno de los pioneros del blues rock británico, fue el fundador de los Bluesbreakers, la explosiva banda donde dieron sus primeros pasos músicos como Eric Clapton, Peter Green o Mick Taylor.
John Mayall, maestro del blues y figura clave en la música contemporánea, regresa ahora a nuestro país para ofrecernos lo mejor de su carrera.
Este será el concierto imagino:
Luperca es el nombre de la loba que según la mitología amamantó en una cueva a Rómulo y Remo cuando estos fueron mandados asesinar por el rey Amulio. Actualmente la estatua dedicada a ella, llamada “la loba capitolina” (lupa capitolina en italiano), se conserva en el Museo del Capitolio romano (Museos Capitolinos).
“La Loba es una figura en bronce, de 75 centímetros de altura y 114 de anchura. Según la tradición, se trataría de una escultura etrusca, aunque recientemente se ha puesto en duda esta datación, demostrándose finalmente que ésta data de la Edad Media. Los dos niños se añadieron durante el Renacimiento y probablemente son obra del escultor Antonio del Pollaiuolo. Según la leyenda, los gemelos Rómulo y Remo, cuyo padre era el dios Marte, fueron abandonados en el río Tíber por orden del rey Amulio, cuya hija había incumplido el mandato de virginidad que él le impuso cuando la obligó a dedicarse al culto de Vesta. Los hermanos fueron luego recogidos y amamantados por la loba Luperca. Al crecer, el mayor, Rómulo trazó el perímetro de Roma y se convirtió en el primer rey de la ciudad, el 21 abril del 753 antes de Cristo. En los años 70 del siglo XX con motivo del Bimilenario del Acueducto se intercambió con Roma una piedra de la puente por una copia de la Loba del Capitolio.
Y anoche estuve yo con ella, los niños la puente y los taxistas.
Sugiero echar un ojo a esta página: ” En la cueva de la loba Luperca” El descubrimiento de la supuesta cueva donde Rómulo y Remo fueron amamantados por la loba Luperca ha supuesto una gran conmoción entre los arqueólogos, quienes encuentran en el hallazgo una excitante fuente de especulación histórica.
Este Contrato Social es un acuerdo que firmamos cada mañana, simplemente, no haciendo nada. Destaca los efectos de nuestra innegable predilección por la comodidad, la indiferencia, la ceguera, la sumisión y la idiotez de todos nosotros.
Nuestro tácito Contrato Social dice:
1.- Acepto la búsqueda desesperada del beneficio propio como fin supremo de la Humanidad y la acumulación de riqueza como la máxima realización de toda la vida humana, aunque soy consciente a veces de que este funcionamiento engendra dolor, frustración y cólera a la inmensa mayoría de los perdedores.
2.- Acepto la exclusión social de los marginados, de los inadaptados y de los débiles, porque considero que la carga que puede asumir la sociedad tiene sus límites y ellos deben quedar excluidos.
3.- Acepto que tiremos diariamente toneladas de comida para que los precios e índices bursátiles no se derrumben, en vez de repartir esa comida a los necesitados e impedir que millones de personas mueran de hambre.
4.- Acepto el dominio del petróleo en nuestras economías, aunque sea una energía costosa, sucia y contaminante; y estoy totalmente de acuerdo en impedir todo intento de sustituirlo por otras mejores fuentes de energía. Si se descubriera un medio gratuito de producir energía, es evidente que sería nuestra perdición.
5.- Acepto que se divida a la opinión pública creando partidos de derecha y de izquierda, que tendrán como pasatiempo la pelea entre ellos, haciéndome creer de esta manera, que el sistema está mejorando y avanzando.
6.- Acepto que la idea de “la felicidad” se reduzca a la comodidad; acepto que “el amor” se reduzca al sexo; y acepto que “la libertad” se reduzca a la satisfacción de todos los deseos, como me repite la publicidad cada día. Consumiendo sin desmayo contribuyo al sano funcionamiento de nuestra economía.
7.- Acepto que el valor de una persona sea siempre proporcional a su cuenta bancaria y que se aprecie su utilidad en función de su productividad y no de sus cualidades.
8.- Acepto que se premie exageradamente a los deportistas famosos y a los actores taquilleros y se recompense con suma prudencia a los profesores y médicos encargados de la educación y la salud de nuestras futuras generaciones.
9.- Acepto que se destierre de la sociedad a las personas mayores, cuya experiencia y sabiduría en absoluto necesitamos puesto que somos la civilización más evolucionada del planeta (y sin duda del universo).
10.- Acepto que se me muestren las noticias más negativas y aterradoras del mundo todos los días, para que así yo pueda apreciar cuánta suerte tengo de vivir en Occidente. Sé que mantener el miedo en nuestros espíritus es realmente beneficioso para todos nosotros.
11.- Acepto que los industriales, militares y jefes de Estado celebren reuniones regularmente para que, sin consultarnos, tomen decisiones que comprometen el porvenir de la vida, la salud y el bienestar del planeta y de todos nosotros.
12.- Acepto que se haga la guerra para así hacer reinar la paz. Acepto gustoso la muerte de todos aquellos seres humanos que los gobiernos decreten que son mis enemigos.
13.- Acepto también que el primer gasto de los Estados sea el de defensa y que los conflictos se creen artificialmente para deshacernos del enorme stock de armas y así poder renovarlo y hacer que la economía mundial siga avanzando.
14.- Acepto que los bancos internacionales presten dinero a los países que quieren más armas para combatir. Soy consciente de que es mejor financiar a los dos bandos en conflicto para así estar seguros de ganar dinero y prolongar los conflictos el mayor tiempo posible, con el fin de poder arrebatarles finalmente sus recursos si no pueden devolver los préstamos recibidos.
15.- Acepto que las multinacionales se abstengan de aplicar los progresos sociales de Occidente en los países desfavorecidos, pues que ya es una suerte para ellos que los hagamos trabajar. Prefiero que se utilicen las leyes vigentes en esos países pobres para hacer trabajar a los niños en condiciones inhumanas, miserables y precarias. No nos está permitida ninguna injerencia en los asuntos privados de esos países en nombre de los derechos humanos.
16.- Acepto que los grandes laboratorios farmacéuticos y los industriales agroalimentarios vendan, en los países más empobrecidos, los productos experimentales, los caducados o los que contengan substancias prohibidas en Occidente.
17.- Acepto que el resto del planeta, es decir más de siete mil millones de individuos, puedan pensar de otro modo a condición de que no vengan a expresar ni a compartir sus creencias y nociones filosóficas primitivas en nuestra casa.
18.- Acepto la lenta pero segura destrucción de los bosques, la extinción de especies animales y la casi desaparición de la vida en nuestros ríos y océanos. Acepto el aumento de la polución industrial y de la dispersión de venenos químicos y de elementos radiactivos en la naturaleza, como algo necesario y natural.
19.- Acepto toda esta situación porque creo y supongo que no puedo hacer nada para cambiarla o mejorarla. Acepto ser tratado, a diario, como ganado, porque también lo aceptan todos los demás y porque definitivamente pienso que las mayorías deciden y lo hacen con enorme sabiduría y razón.
20.- Acepto este nuevo Contrato Social con los ojos cerrados, sin plantear ninguna objeción, porque siempre he preferido ver la realidad de las cosas tal como el sistema me las presenta y además porque estoy demasiado ocupado con mi subsistencia y con el resto de mis preocupaciones.
Una buena crisis, si señor, una de las de verdad, de las que se dejan sentir en todos los órdenes de la vida y que como consecuencia general produce Desorden.
Nos pasa en la vida que cuando todo va sobre ruedas nuestro pequeño procesador (cerebro), no seamos tan creídos, elimina el paso neuronal de lo que no nos interesa, centrándonos en lo que precisamente justifica el “todo va sobre ruedas”. Pero cuando la cosa se tuerce, el mejor procesador generado por la naturaleza, abre todos los caminos sinápticos, con el fin de que el recuerdo del “todo va sobre ruedas” no nos produzca un colapso y empieza el lío:
Nos fijamos más en las debilidades de los demás para poder protegernos ante la posibilidad de conflicto, nos hacemos niños conservadores, nos da por incordiar, atacamos las opiniones de los demás como si en ello nos fuera la recuperación del paraíso perdido y somos capaces de avivar cualquier conflicto que; en un mundo polarizado, porque cada uno sufrimos las consecuencias de la crisis, según nos va en ella; nos genere un sentimiento de consolación que encontramos en el apoyo momentáneo del otro. Porque estamos muy solos aunque estemos rodeados de gente, sea virtual o real.
Y entramos en ésta maravillosa máquina virtual, buscando TODO: compañía, conocimientos, entretenimiento, actualidad,competencia,lugares donde mostrar nuestra creatividad… y como la Red no es más que un desarrollo amplísimo, de lo que la mente humana produce, lleva implícita lo que la naturaleza humana es.
Voy llegando al tema.
Las redes sociales cumplen una función que se ha demostrado de gran valor social, pero el principal problema que tenemos los usuarios de dichas redes es que a pesar de generar el contenido, no tenemos derechos de gestión o administración, las redes son propiedades privadas y claro, al final, nosotros que nos creemos “propietarios”, de alguna manera y, coinciendo con una crisis que genera Desorden, reivindicamos la parte que nos toca, aparece el verdadero propietario (La Bestia), avisándonos quien es el dueño del huerto.
Esto ha pasado aquí y está pasando, salvando las distancias, en una de las páginas más visitadas del momento el generador de noticias Meneamé.net que produce casi 9 millones de euros en publicidad.
Internet es una máquina, una herramienta, creada por la mente humana, he llegado a pensar que su uso significaría la panacea de la libertad e independencia del individuo pero me voy dando cuenta que es manipulable y alterable, que muestra las mismas debilidades, también fortalezas, que la mente humana y que como decía el abuelo cuando no tenía ni teléfono:
14 de Abril de 1931, Antonio Machado nos cuenta su experiencia ese día y lo que piensa que sucedió después
Fue un día profundamente alegre –muchos que ya éramos viejos no recordábamos otro más alegre-, un día maravilloso en que la naturaleza y la historia parecían fundirse para vibrar juntas en el alma de los poetas y en los labios de los niños.
Mi amigo Antonio Ballesteros y yo izamos en el Ayuntamiento la bandera tricolor. Se cantó La Marsellesa; sonaron los compases del Himno de Riego. La Internacional no había sonado todavía. Era muy legítimo nuestro regocijo. La República había venido por sus cabales, de un modo perfecto, como resultado de unas elecciones. Todo un régimen caía sin sangre, para asombro del mundo. Ni siquiera el crimen profético de un loco, que hubiera eliminado a un traidor (habla de Lerroux), turbó la paz en aquellas horas. La República salía de las urnas acabada y perfecta, como Minerva de la cabeza de Júpiter.
Así recuerdo yo el 14 de abril de 1931.
Desde aquel día –no sé si vivido o soñado- hasta el día de hoy, en que vivimos demasiado despiertos y nada soñadores, han transcurrido seis años repletos de realidades que pudieran estar en la memoria de todos. Sobre esos seis años escribirán los historiadores del porvenir muchos miles de páginas, algunas de las cuales, acaso, merecerán leerse. Entre tanto, yo los resumiría con unas pocas palabras. Unos cuantos hombres honrados, que llegaban al poder sin haberlo deseado, acaso sin haberlo esperado siquiera, pero obedientes a la voluntad progresiva de la nación, tuvieron la insólita y genial ocurrencia de legislar atenidos a normas estrictamente morales, de gobernar en el sentido esencial de la historia, que es del porvenir. Para estos hombres eran sagradas las más justas y legítimas aspiraciones del pueblo; contra ellas no se podía gobernar, porque el satisfacerlas era precisamente la más honda razón de ser de todo gobierno. Y estos hombres, nada revolucionarios, llenos de respeto, mesura y tolerancia, ni atropellaron ningún derecho ni desertaron de ninguno de sus deberes. Tal fue, a grandes rasgos, la segunda gloriosa República española, que terminó, a mi juicio, con la disolución de las Cortes Constituyentes. Destaquemos este claro nombre representativo: Manuel Azaña.
El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: «Es envidiable»Jorge Luis Borges
"Importa mucho más lo que tú piensas de tí mismo que lo que los otros opinen de tí"
"El lenguaje de la verdad debe ser, sin duda alguna, simple y sin artificios"
Séneca
En el 2006 durante un viaje a Barcelona, en esos viajes donde perderse por las calles buscando inspiración en los muros es ley, fue el primer acercamiento al trabajo de ...Leer más