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Ejemplo de Testamento para los hijos y seres queridos(Apuleyo Soto)

Todo lo que aquí veis
cultivé por vosotros:
unos ciruelos claudios,
unos membrillos de oro,
unos verdes manzanos,
también llamados pomos,
unos pinos peinados,
unos almendros broncos,
unos prunos morados,
unos plátanos combos,
un frambueso polaco,
un castellano olmo,
un albaricoquero
y un olivo oleoso.

Convertí las arcillas
en terreno arenoso
para que las raíces
se esponjaran al fondo,
y surgieran judías,
cebollinos, repollos,
acelgas y tomates,
girasoles en corro,
puerros, pepinos, habas…,
todo de todo, todo.

Traje una vid navarra
porque me diera mosto
el día que volví
al Magisterio honroso
y un nogal que aún no ha abierto
su cascarón redondo
en el que se concentra
un cerebro escabroso:
Así es la nuez cascada
que nos produce asombro
con circunvoluciones
de enigmático embrollo.

Antes (y por si acaso
alguien pusiera coto
a lo que yo comprara
con esfuerzo costoso)
limité con la cerca
de piedras, trozo a trozo,
lo que al fin se mostrara
tentador a los ojos:
¡Miradlo cómo crece!
¡Es hermoso, es hermoso!

Los robles ya se erguían
aun sin estar nosotros,
y las zarzas punteras,
que pincharon mis dorsos,
mas contento estoy de ellas
y su fruto coloco
sobre la nata nívea
y el retumbante coco.
Este es su tiempo pleno
de pasión, y las cojo
para que en el invierno
me sirvan de socorro
cuando el agricultor
que soy yo, sí, soy yo
-quizás un algo loco
y con grandes manías-
ceda sus brazos flojos
y se meta en casita
como cualquiera otro,
al hogar de la lumbre
y a ver caer los copos
tras las ventanas, cejas
del campo bravo y hosco.

Pues…para lo descrito
abrí además un pozo,
que deberéis ahondar
al deshojarse otoño:
Las aguas se sumergen
día a día, y no es poco
que el climático cambio
resista a sus embozos
por los rizomas planos
y el cieno que fue polvo.

Entretanto escribí,
por liberar el lomo
curvado como el hierro
del azadón umbroso,
artículos y cuentos
que están en varios tomos.
(A veces, asimismo,
empiné, dulce, el codo.
No lo niego. En el vino
y en su placer gustoso
el hombre se resarce
del trabajo monótono)

Ya todo está dispuesto.
Mi testamento os dono.
Ser padre es la mayor
riqueza que amontono
y la mejor cosecha
que heredaréis, supongo.
No me olvidéis; mi vida
tiene sentido por vosotros.

Aquí, y en esta mesa
tan firme como el plomo,
firmo el poema, a cinco
de septiembre. ¡Qué gozo
verme recompensado
con mis hijos en torno!
Por favor, no lloréis;
reir, y hombro con hombro
manteneros erguidos
como los altos chopos.
Riamos, que es un río
la vida, sin retorno,
pero nos ha juntado
y ese sí que es el colmo
de la felicidad.
Ninguno es más que otro.
Ninguno se apoquine.
Ninguno vague solo.
Enramados os quiero,
brotes del mismo tronco.
Levantemos la copa.
¡Brindemos, mis retoños!
Yo me iré, qué remedio;
yo me iré, no sé aún como,
pero he sembrado mucho.
Sembrad también vosotros.

http://alhilodelavida.blogspot.com.es/2012/10/ejemplo-de-testamento-para-los-hijos-y.html

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Así veo cuando soy perro

Palideces detrás 

de tus jugosos aromas

 

Así cuando soy humano

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Antonio Machado:un hombre bueno.

Wordle: machado

¡Blanca hospedería,
celda de viajero
con la sombra mía!

Habitación de Antonio Machado en la calle de los Desamparados de Segovia

Habitación de Antonio Machado en la calle de los Desamparados de Segovia

casa-museo Machado

Así describe, Ignacio Sanz, la casa donde Machado vivió en Segovia, en su libro FOTO MOVIDA DE UN GATO:

En Segovia existe una Casa-Museo dedicada al poeta Antonio Machado. Se trata de una casa modesta de dos plantas, con suelo irregular y techos bajos, que durante años se utilizó como pensión. En ella se hospedó Machado los trece cursos que ejerció como profesor de francés en el Instituto de Enseñanza Media. Está situada en el número 7 de la calle de los Desamparados, una calle en leve cuesta que, en los inviernos polares de Segovia, resulta gélida como un carámbano. La habitación de don Antonio se encuentra al fondo, orientada al norte. El guarda que enseña ahora la Casa-Museo cuenta que doña Luisa, la patrona, le preguntó en una ocasión a don Antonio en tono de reproche por qué se empeñaba en dormir con la ventana abierta y que don Antonio le respondió: «Para que salga el frío, doña Luisa».
Aún no ha salido el frío de esa casa, pues los visitantes salen de ella estremecidos, como con un escalofrío, por pensar que uno de los mayores poetas de la lengua haya tenido que vivir en esas condiciones tan adversas. Les resulta impensable. Y es que, en realidad, los visitantes tienden a confundir la celebridad con el dinero.
casamuseomachado
Como contrapunto al frío, la casa tiene un patio recoleto ante la fachada, que se orienta al mediodía y está transformado ahora en un jardincillo romántico. En ese jardín, tras un seto de arrayán, se levanta un busto del poeta esculpido en piedra encarnada de Sepúlveda.

En homenaje a Don Antonio, maestro que en tantas lecturas juveniles me consoló, arropando con la música de sus palabras cercanas, el frío desconsolado que producía en mí, el irme haciendo adulto. Enseñándome que los senderos de la bondad y la simpleza llevan al encuentro de el verdadero camino del viajero…


He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancòlicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra…

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan a dònde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.

… y que “el que canta su mal espanta”

Recuerdo del poeta en el setenta aniversario de su muerte en Colliure, Francia:
EL RECUERDO DEL POETA
Colliure conmemoró ayer el fallecimiento de Antonio Machado en un exilio ”triste y frío”
Machado suena en Colliure a los setenta años de su muerte
ANTONIO MACHADO, SUS ÚLTIMOS DÍAS. LLEGADA A COTLLIURE (y 2)
LA obra poética de Antonio Machado

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